
Como ya se mencionó, una de las innovaciones en torno a la escritura que se instaura a partir del arribo de internet, es la posibilidad de crear grupos o comunidades de escritores. En este sentido, la escritura colaborativa es una práctica que habitualmente ocurre en las aulas, espacio en el que los estudiantes comparten un mismo físico y que, por medio de una computadora o un celular, puede realizarse también de manera online. En otras palabras, la escritura entre grupos de personas ya no requiere necesariamente del encuentro físico de sus autores (Wikipedia funciona como un claro ejemplo de este tipo de escrituras).
Nuevamente, será necesario tener en cuenta no solo las ventajas que este tipo de trabajo habilita -crea situaciones auténticas de comunicación, requiere del diálogo entre los coautores y toma de decisiones conjuntas respecto de la escritura tanto sobre el contenido como la forma- sino también sus limitaciones.
Por un lado, si bien la escritura colaborativa entre diversos autores fomenta la interacción y la necesidad de ponerse de acuerdo acerca de diferentes aspectos que conciernen al proceso de escritura, también puede habilitar a que se repita una situación habitual en las aulas: la repartición de tareas de modo asimétrico (alguien busca material, otra persona lo escribe, una tercera lo comparte en nombre de todo un grupo). Además, los programas que permiten desarrollar escritos entre colectivos de personas, obviamente, no proponen jerarquías, es decir, todos los usuarios pueden escribir, todos los usuarios pueden modificar, todos los usuarios pueden borrar. Es importante destacar esta posibilidad, ya que, un uso inadecuado, podría llegar a provocar pérdidas de tiempo y datos.

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